Era imposible que entre tantas reformas, no llegara una al ámbito de la Formación Profesional para el Empleo.
José Ignacio Ustaran, Director General de Formación Digital y Presidente de la Asociación de Proveedores de e-Learning (APeL), firmó en la edición nacional del diario ABC el pasado domingo 11 de marzo un artículo sobre el nuevo modelo de formación para el empleo, que reproducimos íntegro a continuación.
Un modelo para crear profesionales competitivos
La reforma que examina en profundidad nuestro modelo laboral también se va a hacer extensiva, según ha hecho saber la ministra Báñez, al modelo de la Formación para el Empleo; y ya en el Real Decreto Ley se apuntan algunas de las claves sobre las modificaciones que el Gobierno pretende llevar a cabo. En este sentido, cabe esperar que, en las próximas semanas, se inicie un proceso de diálogo y de trabajo cooperativo entre la Administración y los Agentes sociales, que conduzca hacia un modelo de formación para el empleo que ofrezca respuestas a las necesidades de nuestros profesionales. Y para ello, la nueva propuesta que se está debatiendo tiene que partir de ciertas premisas que garanticen soluciones reales.
En primer lugar la nueva propuesta debería contemplar la integración de agentes sociales y empresa privada, garantizando la participación en los distintos campos de actuación de ambas partes. Durante el ultimo año se ha cuestionado la participación preeminente de los agentes sociales en la gestión de la FPE; sin embargo es justo señalar que, en función de su activa e importante participación hasta ahora, así como por su esfuerzo por desarrollar programas de formación acordes a las necesidades del mercado, no se justificaría su exclusión en el nuevo sistema que se preconiza.
En segundo lugar el nuevo modelo debería ser un instrumento al servicio del mercado laboral que permitiera la coexistencia del Sistema Nacional de Cualificaciones Profesionales con una oferta dinámica y actual resultante de la rápida y constante evolución del mercado. Para ello se haría necesario seguir desarrollando un sistema equilibrado de formación de oferta y demanda que permitiera, por un lado elegir a los trabajadores libremente la formación que más les interesase y por otro a las empresas el plan más adecuado.
En tercer lugar el nuevo modelo debería contemplar la creación de un sistema que obligara a las entidades formativas a trabajar desde la calidad. Es por ello que no se debería caer en el error de promover un sistema sometido a una excesiva regulación, creando multitud de normas que acaben constriñendo y desvirtuando los procesos formativos, sino más bien desarrollar un sistema capaz de evaluar el servicio ofrecido. Y en esta evaluación el alumno debe tener un papel fundamental.
Por último, el modelo de formación resultante debería asignar máximo protagonismo a la innovación tanto en su fondo como en la forma. Se trataría por tanto de apostar por un modelo de formación que considerara el valor de las nuevas tecnologías y con ello al e-learning como un aliado estratégico para la mejora y la optimización de los procesos de aprendizaje, que apostara por el desarrollo de contenidos innovadores e interactivos y que se abriera al fenómeno de las redes sociales, permitiendo a los alumnos compartir conocimiento, construyendo en parte sus propios procesos de aprendizaje, y al profesor supervisar, dinamizar y controlar dichos procesos.
La innovación debería ser un valor fundamental del nuevo modelo por eso se hace necesario avanzar en cuestiones que hoy en día limitan dicha cuestión. Tiene poco sentido que en nuestro país se pueda obtener un grado universitario o estudiar formación profesional reglada totalmente online, y que la formación para el empleo, orientada a la obtención de un certificado de profesionalidad, deba tener necesariamente un componente presencial.
En definitiva, el modelo resultante debería contemplar la calidad de la oferta formativa como valor principal para el alumno que decide, y la innovación con la integración de las nuevas tecnologías y sus posibilidades educativas. Y en ello el e-learning debe tener el protagonismo que los tiempos le reclaman.
ABC
11 de marzo de 2012